Fotógrafo y artista visual · Málaga, España
Desde 1995 vengo construyendo un sistema de investigación visual centrado en una pregunta que no termina de resolverse: cómo los entornos artificiales —la arquitectura, la tecnología, el diseño— modelan la percepción y configuran la identidad contemporánea.
Ese sistema se llama Interfascze.
No es un estilo. No es una estética. Es un marco conceptual que opera como zona de contacto entre el mundo, el autor y el espectador: un espacio donde la imagen fotográfica deja de ser registro para convertirse en lenguaje, en metáfora, en sistema.
Mi práctica trabaja principalmente en blanco y negro, en formato cuadrado, con la abstracción, la fragmentación, la secuencia y la construcción simbólica como operaciones centrales. El color aparece cuando la decisión conceptual lo justifica, no antes.
Nací en Argentina. Me formé como Diseñador Industrial en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde también ejercí la docencia en fotografía en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño. Esa formación dual —entre el pensamiento sistémico del diseño y la práctica fotográfica— es el sustrato desde el que opera todo mi trabajo.
Antes de que existiera Interfascze como palabra, ya existía como un esbozo de práctica.
En 2005, la revista marplatense La Pecera propuso una sola pregunta —¿cómo era la caja de Pandora?— y reunió, en torno a ella, a tres personas que nunca se propusieron trabajar en equipo: el escritor José Tono Martínez, el artista plástico argentino residente en Francia Abel Robino, y yo, entonces un diseñador industrial.
El proceso no fue colaborativo en el sentido convencional. Fue una posta tácita, que nadie estableció como método: Martínez escribió doce fragmentos sobre el mito —sobre la duda, la esperanza, lo que una caja cerrada puede contener sin que nadie lo vea—. Robino tomó esos fragmentos y los convirtió en bocetos, notas visuales, cuadros. Y yo, a partir de los bocetos de Robino, burilé a mano, tapa por tapa, un detalle que remitía a esas formas, hasta que la caja dejó de ser una idea y se volvió un objeto que alguien podía sostener.
Diseñé también un jarrón, como narra Hesíodo según el mito original. Y produje luego una serie industrializada de cinco cajas, donde cada una, en su interior, contiene una secuencia de fotografías sueltas —no mías, documentos crudos de las bajezas de la humanidad— y, al final de la serie, un espejo del mismo tamaño. Fue una caja pensada para no abrirse. Pero si alguien lo hiciera, como Pandora, encontraría eso: primero el horror que el mundo es capaz de producir, y después, su propio reflejo. La esperanza, si existe, no está en la caja. Está en quien la mira después.
El jarrón y una de las cajas viajaron a la Galerie Joëlle Possémé, 46 rue Trousseau, París, donde se exhibieron del 10 de febrero al 4 de abril de 2006. Todo el proceso quedó documentado en La Pecera n.º 10.
No lo pensé así en su momento, pero hoy reconozco ahí la misma estructura que años después llamaría Interfascze: un cuerpo —el mío, tallando a mano—, un artefacto —la caja, el jarrón— y un objetivo que excedía por completo la función inmediata del objeto —contener, decorar— para tocar algo mucho más difícil de nombrar: la duda, la memoria, la posibilidad de la esperanza.
Interfascze es el nombre de una investigación que sostengo desde 1995. No fue formulada de una vez ni permanece cerrada: como cualquier cuerpo teórico que se piensa a través de la práctica —en mi caso, sobre todo a través de la fotografía—, su definición se ha precisado y desplazado con los años, y sigue haciéndolo. Los textos que fui publicando en distintos momentos de este recorrido —desde ponencias académicas hasta los ensayos más recientes— no representan versiones contradictorias entre sí, sino estaciones sucesivas del mismo proceso de comprensión. Cada época del concepto responde a lo que en ese momento la práctica fotográfica me permitía ver, y cada ensayo nuevo no invalida al anterior: lo hereda, lo corrige y avanza sobre él. La formulación vigente hoy es la que vas a encontrar desarrollada en la sección teórica del sitio; las publicaciones anteriores quedan disponibles como documento de ese recorrido, no como su versión definitiva.
Desde 2022 estoy radicado en Málaga, España, donde continúo desarrollando Interfascze y sus series activas.
Mi serie principal, Tramas Morfológicas —iniciada en 2015, con sus Capítulos I y II ya completos y el Capítulo III actualmente en desarrollo—, es una construcción fotográfica modular que trabaja con la rotación y el espejado de fragmentos para generar patrones visuales autónomos. Una trama que investiga cómo el fragmento produce sentido, cómo la repetición genera estructura, y cómo esa estructura construye simultáneamente al autor y al espectador.
El trabajo se completa con publicaciones de artista editadas bajo ISBN —cuya fecha de edición corresponde al momento de publicación material, no al de producción de los textos y series que reúnen, desarrollados en años anteriores—, que funcionan no como catálogos sino como objetos conceptuales independientes: Tramas Morfológicas, Abstracciones, Un sujeto. Un nosotros, Desde la línea de calle, Sobre ajedrez (Tangram Editorial Free, 2024–2025) y el ensayo teórico Interfascze (2026).
